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lunes, 25 de abril de 2016

La blasfemia

Hoy es un lunes soleado y quiero compartir con vosotros una poesía. Espero que os guste.

La blasfemia




Eterna burla de la existencia.
Ególatra visión de la creación.
Fatua juventud que se cree eterna.
Ladra el cancerbero rompiendo mi presunción.

Incertidumbre ante el vacío infinito.
Mis sueños en la transitoriedad.
La hebra se deshilacha, temiendo
que de repente se quiebre su integridad.

Aquí la penumbra
Aquí el horror,
Aquí el perderme,
Aquí mi terror,

Mi sangre y el alma,
el hambre y mi calma
Mi cuerpo perdido,
y yo en el olvido 

Quiero escribir, tocar, cantar y gritar.
Quiero gemir, perderme, encontrarme, llorar.
Quiero seguir amándote, desvelarte, sentir.
Tomar el día, pensar, aprender; quiero vivir.

El insondable destino y su eterna burla.
Pandora ha abierto su arca de desventura.
No codicio ser un recuerdo perdido.
Una estatua fijada en un tiempo que ha ido.

Del santo he renegado,
tres veces ha dudado.
Guardián del paraíso,
fundador de tu reino pétreo,

Soy Tántalo hambriento y Sísifo empujando,
y la piedra que cae me sigue arrastrando.
Soy Prometeo devorado y Atlas aplastado.
Sigo clamando, gritando y aullando,

a una triada cruenta,
a un Dios sin compasión,
a una divinidad etérea,
a una quimérica predestinación:

al vacío; blasfemia inerte.


Imagen: Fotomontaje de Grete Stern.

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Soy más de Camus en esa guerrita de la inteligentsia parisina, pero se agradece no sólo la comparación sino que la idea está ahí. Gracias.

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    1. Claro que sí, Emmanuelle. Un saludo y gracias.

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  3. Mitos clásicos alimentan estos versos desesperados de tu bello poema. Besos, Sandra, y feliz finde, que ya llega.

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    1. Muchas gracias por tu lectura y comentario, Mayte.

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