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lunes, 21 de octubre de 2013

No hay reloj sin relojero

Aquí va un pequeño relato (no llega exactamente a microrrelato) corto. Era en realidad el prólogo de algo más grande...


Decía Voltaire, en un extraño silogismo, que “Hay Dios, porque no hay reloj sin relojero”. Sin embargo es, y casi podría decirse que era, un oficio que se llevaba en la sangre y con el que había que practicar una infinidad de veces para dominar los mecanismos. Engrasaban los engranajes, los revisaban con atención y daban cuerda al reloj a diario para que este funcionara. Los relojeros son hoy en día rara avis, hombres meticulosos, pacientes, dueños del tiempo, en un mundo que corre veloz mirando la hora en un teléfono móvil. 

Yo uso el viejo reloj de bolsillo de mi bisabuelo. Uno de mis primeros recuerdos de infancia es ver el ceremonial, casi ritual, que tenía aquel anciano cuando daba cuerda al reloj. Se sentaba junto a la vieja cocina de hierro, incluso en verano. Se calaba la gorra sobre su calva semejante a la tonsura de un monje, fijaba la vista sobre el reloj hasta que, enaltecido por el tañer de los cuartos de las campanas de la iglesia del pueblo, posaba sus enormes dedos sobre la pequeña tuerca. El ceño fruncido y la punta de la lengua que asomaba por entre sus finos labios, daban fe de su estado de concentración que me convertían en una observadora invisible. Con precisión, aquellos gruesos dedos, encallecidos por el trabajo en el campo, giraban la pequeña rosca. Cuando el carillón de la iglesia había  dejado de vibrar por octava vez, sabía que mi bisabuelo guardaría su preciado reloj de faltriquera  en el bolsillo. 

Había algo de magia en aquel momento. Mi bisabuelo se veía rodeado por un halo de alquimista y, muchas veces, le preguntaba la hora sólo para poder observar aquel mágico objeto. El día en el que vi aquel reloj abandonado sobre su mesilla de noche con sus agujas estancadas en las ocho, supe, a pesar de mi entonces corta edad, que había muerto.

6 comentarios:

  1. Me ha gustado cómo enlazas toda la historia para llegar a la muerte del abuelo, muy bien hilado. Tampoco es que me sorprenda en tí (quiero decir que es lo normal en tus escritos), pero deja un buen sabor de boca. ;)

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    1. Muchas gracias por los cumplidos varios. Me vas a sacar los colores :)

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  2. me gusta tu estilo literario comenzaste con una idea, terminaste con otra , un final inesperado y triste

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