Esta semana va a
terminar el mes de Octubre y, como todos los años, llega un día señalado como es «Todos los santos». Cuando
era niña sentía verdadera envidia de los niños americanos que poblaban las
series televisivas. Halloween me
parecía una fiesta divertida con su parafernalia de disfraces monstruosos y
caramelos a tutiplén frente a la visita al lluvioso, gris, frío y triste
cementerio lleno de flores morbosas.
No me gustan los
cementerios, ni las muchas flores que los pueblan a mares en estos días, con
esa desagradable sensación de mercantilización y competitividad malsana. Esa
búsqueda de la tumba más bonita cuya consecución va muchas veces de la mano de
un barroquismo atroz consistente en apiñar la mayor cantidad de flores en el
menor espacio posible. Cierto es que hay una gran carga de cariño y emotividad, pero siempre pensé que no
necesito que me marquen un día para recordar a los que quiero a pesar de la
brutal e ineludible separación de la muerte.
Fui creciendo, y el
lejano Halloween televisivo, poco a
poco fue ganando terreno. Cada año se venden más calabazas, se ven más niños
disfrazados y telarañas decorando los bares. ¿Será éste, otro síntoma
más de la globalización que machaca la diferencia cultural? Si hubiera tenido
que formular una rápida respuesta hubiera contestado que sí. Sin embargo, he
llegado a la conclusión de que el verdadero planteamiento debería ser ¿son Todos
los santos y Halloween dos caras de
una misma moneda? ¿Y qué narices es eso del Samaín
que tan de moda parece estar últimamente?
Pues bien, vayamos en
orden y empecemos con el tema del Samaín.
Si se busca un poco por internet se encuentran cientos de artículos muy
interesante y algunos, incluso, abordan el tema de forma seria y pormenorizada, así que aquí, ya
que el objeto de todo esto (si es que realmente hay un objeto) no es hablar del
Samaín per se, sino avanzar en un
sencillo razonamiento, simplemente vamos a abordarlo de un modo superficial.
El Samaín, Samhain, Samán, (etimológicamente «final del verano») se
celebraba la noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre. Era considerada como la
festividad del Año Nuevo Celta. Los celtas,
como muchos pueblos agrícolas, celebraban el paso de las
estaciones que, como es lógico, condicionaba su modo de vida. En este caso, festejaban
la llegada del invierno. Asociaban esa
noche con el momento en el que el mundo del «sidh» – el más allá celta— se abría al mundo de los vivos, lo que
convertía a esta celebración en el momento idóneo para recordar y rendir culto
a los ancestros fallecidos que, se suponía, podían, en esa noche, estar entre
los vivos.
Como muchas otras
festividades paganas de las que la Navidad, la Pascua o San Juan,
probablemente, sean las abanderadas, el Samaín
recibió también su capa de pintura para
ajustarse a la religión imperante.
El papa
Gregorio III consagró una capilla en San Pedro a Todos los Santos
y fijó el aniversario de esa festividad para el 1 de noviembre. Gregorio IV amplió a toda la Iglesia esta conmemoración a todos los mártires y por
extensión a todos los difuntos cristianos, a mediados del siglo IX. Esta celebración encuentra su continuidad en el «día de fieles difuntos», instaurado por un abad cluniaciense
hacia el año 1000.
En ese lavado de cara
encontramos , por lo tanto, la etimología del nombre de la festividad
anglosajona pues «Todos los Santos» se traduciría en inglés como « All Hallow's Day» y pronto llegó la
costumbre de llamar a la tarde previa a la celebración «All Hallowe'en» que,
acortado, es el conocido como «Halloween». También está ahí el origen de ese
día gris y triste en el que la floristerías hacen su agosto en noviembre y que nunca me ha gustado.
Sin embargo, en otros lugares, la cristianización del Samaín
celta, al contrario de la navidad o las pascuas, fracasó estrepitosamente. Uno
de estos fue Irlanda.
Es curioso pensar que
hasta el año 1845, Halloween, a
pesar de que nos es presentado como una fiesta ultraestadunidense a la altura del
mismísimo «Thanksgiving», no fuera celebrado en ese país. Curiosamente también,
da la casualidad de que por esas fechas se dio, en Irlanda, una de las mas
crueles hambrunas que recuerda la historia contemporánea causada por unas malas
cosechas de patatas. Este hecho motivó una brutal migración de irlandeses. En
tan sólo diez años la población de la isla se redujo por la mitad, yendo la
mayoría de los emigrantes irlandeses a Estados Unidos. La isla de Ellis primero
y luego Nueva York y Estados Unidos acogieron a casi seis millones de
irlandeses que llegaban con el catolicismo y sus tradiciones como el San
Patricio y Halloween, bajo el brazo. Así es como Estados Unidos incorporó la
fiesta. El capitalismo y Hollywood harían el resto del trabajo, pero ¿fue
Irlanda el único lugar en el que pervivió esa tradición céltica?

Pues bien, volviendo a
la cuestión del Samaín y su
pervivencia, es indudable que por la relación tan particular y simbiótica que
tiene la Galicia tradicional y rural con la muerte, una festividad como ésta
encontraría su eco, integrado en las tradiciones cristianas. Muchas de estas
tradiciones parece que estaban ya en vías de desaparición aún perviviendo, sin
embargo, en la memoria colectiva, siendo recuperadas en
las últimas décadas.
Así, en algunos lugares
de la zona de O Ferrol, por ejemplo, los niños preparan las tradicionales
calabazas huecas con una vela en su interior que mantienen encendidas durante
la noche para espantar a las meigas. También en Cedeira y otras villas se guarda y
revive la tradición de los «fachos» consistente en encender unas antorchas
y andar en procesión con éstas para
hacer una gran hoguera.
En la Illa de Arousa,
los niños se levantan antes de que se alce el sol y recorren las calles el día 1 de noviembre pidiendo «unha limosniña polos defuntiños que van
alá», recibiendo a cambio dinero, golosinas, naranja, lápices o pan.
En Xil, una parroquia
del concello de Meaño, en la ladera del monte, sus habitantes suben en
procesión al cementerio portando velas. Desde abajo, se observa una «Santa
Compaña».
Son resquicios pues está claro que no es una tradición generalizada pero, con estos, cerramos el círculo entre lo pagano y lo cristiano, Nunca y Jamás, la flores de Todos los Santos y las calabazas
de Halloween. No sé si puedo
considerar realmente esta fiesta como de aquí, pero ya no tenga tan claro que sea un monstruo de la
globalización que va a invadirnos en una metáfora cultural imperialista.
-BOUZAS, P. y DOMELO X.A., Mitos, ritos y leyendas de Galicia, mr. Ediciones martinez roca,
2003.
-ANÓNIMO, Galicia Espallada: http://www.galiciaespallada.com.ar/halloween_en_galicia.htm,
(consultada en Octubre de 2013)
-http://es.wikipedia.org/wiki/Samhain
(consultada en Octubre de 2013)
-http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_Todos_los_Santos
(consultada en Octubre de 2013)
-http://es.wikipedia.org/wiki/Conmemoraci%C3%B3n_de_los_Fieles_Difuntos
(consultada en Octubre de 2013)