La ucronía del vaso roto
Intoxicada por el
azar,
la moneda gira
en el aire.
Descubre una cruz
en el altar,
del dios que
observa con desaire
Las flores se
doblan envenenadas
por el sino del
metal precioso
La esperanza se
marchita, y la fe
se arrodilla ante
el destino caprichoso
El hado traza una
aventurada acrobacia,
aguzando el
deletéreo filo del alambre,
El funambulista se
muere de hambre
mientras el león
engulle a la falacia.
Y yo, espectadora
de ese circo, sin voto
miro tras el
etéreo filo del cristal,
como el golpe del
payaso me sacude brutal
y despierta la
ucronía del vaso roto.
Tus grandes ojos
cándidos,
mis temores han sido liberados.
El domador
adiestra la mente aturdida,
mi alma estremecida ruge perdida.
El látigo
restalla contra el miedo.
El temor al fin
vuelve a ser enjaulado,
y hago
equilibrios sobre la filigrana
mientras el
destino, inexorable, se desgrana.
