La semana pasada, tal como pudisteis constatar, no hubo "lunes a la lluvia". Nada tuvo que ver con el cansancio o... sí. Disfruté de un maravilloso lunes ―y resto de la semana― al sol del trópico, descansando de la mucha lluvia de este invierno. Con las pilas recargadas y la fotosíntesis hecha, toca una nueva entrada. Esta vez, una poesía breve llamada: "La niña y el reloj":
La niña y el reloj
Unas lágrimas desde el suelo,
los gritos y el estupor.
Una mirada de hielo,
el ruido estremecedor
Las risas se detuvieron ,
el reloj se quebró.
Los juegos se interrumpieron,
una niña sola se quedó.
Observó su miedo:
un sollozo, una llamada.
Escuchó el silencio,
un llanto en la nada
La niña murió,
siendo adulta despertó.
El reloj volvió a girar,
pero ya no pudo olvidar.
